El último grado de la Poesía generalista es la Inspiración -un don gratuito y universal- del que se ha escrito poco. El uso de la palabra Inspiración no sólo se contempla en las lecturas que podemos llamar religiosas, sino también en aquellas que denominamos paganas, y, curiosamente, a pesar de ser campos primordialmente diferentes, el contenido y el continente de la Palabra se mantienen no sólo en equivalencia, sino metafísicamente igual.
El contenido material de la Inspiración tiene la posibilidad de desembocar en lo espiritual como una aurora mañanera que remonta las montañas y las nubes, y el contenido espiritual es como una brisa enérgica y dinámica, que va atemperando todo lo visible de modos invisibles, estableciéndose una correspondencia -hoy muy desconocida- entre lo que vuela para aterrizar y entre lo que también vuela para infinitamente visitar el cosmos sin aterrizajes.